En un día cualquiera T odo comenzó un día de abril cualquiera, en el que ella y yo deseábamos que surgiera. Yo desesperado porque pasara, loco porque me besara. Yo no pude contenerme y la besé. Un instante después la miré y sentí, todo emocionado, que todo lo demás sería pasado. Ismael (cumpliendo su promesa)
Club de Lectura y Escritura