EL ARCO IRIS TIENE FORMA DE CORAZÓN L a alegría brotaba por mis venas, la ilusión corría por mi sangre, nunca pensé que lo intentaría y menos aún que lo conseguiría. Y allí estaba yo, contemplando al público estupefacta y sorprendida, oyendo sus aplausos. Sentía ganas de llorar y de reír, las dos emociones a la vez. La alegría me inundó. Y es que en ese minuto, en ese segundo mi vida cambió. El orgullo, las esperanzas depositadas en mí, y sobre todo no sabía si las ganas de superación servían para algo. La superación, sí, era algo que había estado experimentando, el esperar con paciencia lo que quieres, hacerlo aun con altibajos, ir creyendo en base a eso, que cada paso avanzado era un pequeño éxito, aprender de él y sobre todo no dejar de intentarlo. Cuando abrí los ojos fue para desmayarme, la siguiente vez que se abrieron solo pudieron ver el nítido color blanco de una bata con un ligero aroma a hospital. Mi cuerpo no se movía. R...
Club de Lectura y Escritura